2do informe a los ciudadanos

Ante un acuerdo que nos traería beneficios minúsculos por un lado, y perjuicios gigantescos por el otro, surge la pregunta sobre qué motiva al gobierno a impulsarlo con genuflexa desesperación.
Aportando muy pocas fuentes laborales y escasos impuestos, que ni siquiera alcanzarían para solventar lo que nos costaría hacer como que la controlamos, UPM2 brindará un aumento en la cifra oficial de nuestro PBI, algo esencial para la política económica del gobierno.

Las Calificadoras de riesgo nos otorgan una buena nota de deuda, es decir, nos promocionan para que el capital especulativo compre nuestros bonos, en tanto crezca la cifra de nuestro PBI, se concreten grandes inversiones extranjeras directas (IED) y tengamos un déficit fiscal bajo. Esto lleva a implementar nuestra política económica en función de los criterios de las Calificadoras de riesgo, y habida cuenta que el Estado tiene un déficit crónico, recurrimos a nuevos préstamos sistemáticamente. Ejemplo de esto son los 1.850 millones de dólares que pediremos prestados para el ferrocarril de UPM. Actualmente nuestra deuda es de 58.000 millones de dólares, tres veces mayor que en el 2002.

Aunque esta relación parece ser una explicación suficiente, uno se pregunta si no debiera también considerar las diversas denuncias de corrupción, con procesamientos incluidos, que nos han afectado tanto a nosotros, país pequeño, como a nuestros grandes vecinos, igualmente pequeños en cuanto al poder de las trasnacionales. Las investigaciones revelaron que tanto el partido de gobierno como la oposición, favorecían a ciertas empresas en perjuicio de la nación, en tanto esas empresas aportaran, al menos, a las arcas partidarias.

El lector podrá asombrarse de un informe a los ciudadanos que termine con una pregunta a los ciudadanos, pero en ocasiones dispara más la inteligencia una pregunta, que diez afirmaciones.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
¡Firme la petición por un Uruguay sin UPM2!

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